Maratón fallido

Mi primera inscripción para participar en un maratón fue para la edición que, de dicha prueba, fue celebrada en Sevilla el 21 de febrero de 2016. Ya había comenzado a correr distancias cercanas a los 10 kilómetros cuando cayó en mis manos un especial de una revista sobre running que estaba dedicado por completo al maratón. Leer las experiencias de otros corredores y sus opiniones sobre el maratón me resultó fascinante a la vez que muy motivador, y como completar esta distancia de carrera a pie formaba parte de mi reto principal, ser Ironman, hice lo siguiente: Tomé una libreta, la abrí por la primera página y escribí «Voy a correr la maratón de Sevilla de 2016″. En esa misma libreta amarilla fui anotando todo lo que aprendía para completar mi pequeño desafío. Planes de entrenamientos, ejercicios de fortalecimiento, estiramientos, alimentación, información para elegir las zapatillas adecuadas…
El camino para preparar la prueba fué duro, pero al mismo tiempo muy satisfactorio. Me sentía realmente autorealizado según adquiría capacidad para correr más distancia y más rápido. En ese periodo de preparación realicé dos pruebas para acostumbrarme al ambiente de las carreras: La II Carrera nocturna las Nieves en Benzacaón, y la XVII Media maratón Tierra y olivo de Dos hermanas. La sensación de llegar a meta en la media maratón, ante mi mujer y mis hijos, fue realmente indescriptible. Recuerdo la mirada de ilusión y admiración de mi hija mayor al acercarme a ella y cogerla en brazos.
La distancia de maratón la tenía ya en las piernas, sabía que podía afrontarla con mucha solvencia el día 21 de febrero, pues ya habiendo superado los 30 kilómetros en varios rodajes largos realicé una prueba satisfactoria de los 42 kilómetros y 195 metros. Aún así, mi principal reto seguía siendo finalizar la prueba de modo oficial, aunque intentaría hacerlo en menos de cuatro horas, que era un tiempo menor al que me tomó en mi prueba en solitario. Entonces, una pequeña lección de la vida… mi hijo menor enfermó la semana anterior a la celebración de ese primer maratón. Se trataba de una gripe que yo también contraje. Durante esa semana todos los pensamientos fueron optimistas. Me decía que quizás mi rendimiento se viera afectado, pero que sin duda completaría la distancia. Tomaba diligentemente la medicación y media mis picos de fiebre para controlar la evolución de mi organismo. Finalmente, dos días antes, tomamos en familia la decisión de que yo no correría esta edición del maratón. Fin. Tocaba asumir que la historia que contaría en el futuro sobre mi primer maratón terminó antes de lo esperado y sin medalla. A pesar de ello, la mañana del domingo que se corría la prueba me desperté a la hora planificada, me senté al borde de la cama, frente al cajón donde guardo mi ropa para correr, y tuve que agitar la mano frente a mi cabeza para disipar los pensamientos que me empujaban a colgarme el dorsal y calzar las zapatillas de correr.

1 thought on “Maratón fallido

  1. El verte correr la maratón este año ha sido muy emocionante. El año pasado, a pesar de que finalmente no la pudiste correr, también fue especial. Fue tu primera inscripción en la maratón, ver la ilusión con que la echaste, como te preparaste y el mismo día de la prueba verla juntos por la tele mientras desayunabamos también nos quedara entre los buenos recuerdo, e hizo que este año fuera aun mas especial.

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