Más vale muro que hoyo

El muro es el nombre con el que los corredores se refieren a una serie de síntomas característicos que se sufren debido al agotamiento de las reservas de glucógeno: el cuerpo se siente mucho más pesado, los músculos dejan de responder y la mente ordena cesar la actividad física. Cualquiera que se haya propuesto completar un maratón ha escuchado hablar de él. Puede aparecer, dependiendo del corredor, a partir del kilómetro treinta o de las dos horas y media de carrera, y te garantiza una elevada dosis de sufrimiento físico e incluso abandono de la prueba o entrenamiento.

Pero hoy no te quería escribir sobre cómo superar el muro, no. Hoy quería comparar el muro con el hoyo. Disculpa, te explico a qué me refiero con esto del hoyo. Cuando corrí mi primer maratón, habiendo completado poco más de dos kilómetros, noté cómo la columna de corredores se estrechaba levemente porque los que progresaban por el extremo izquierdo se desplazaban hacia el centro. Al momento entendí a qué se debía, había un hoyo en ese lado de la calzada, y los participantes intentaban sortearlo. Yo mismo, que también corría en aquel momento por el lado izquierdo tuve que evitar el obstáculo, el cual tenía el diámetro de un plato y unos diez centímetros de profundidad.

A partir de aquel momento, y durante unos minutos, no pude dejar de pensar que hubiera ocurrido si hubiese pisado desafortunadamente aquel agujero en el firme. Podría haberme lesionado y tendría que haber admitido que mi prueba terminaba en ese momento, cuando apenas había comenzado. Todas las semanas de entrenamiento anteriores habrían dado como resultado, en aquel día, tan solo dos kilómetros de maratón; otro año en el que se escapaba la posibilidad de completar uno de los tres grandes retos que me había marcado.

Es por todo esto que, después de aquella experiencia, si me preguntas qué me dá más miedo, en el día de hoy elegiría el hoyo, pues al muro lo conoces de antemano, puedes entrenar para evitarlo e incluso vencerlo con cierta dignidad, acabar la prueba. Pero el hoyo no, el hoyo te puede dejar parado en el kilómetro dos.

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