Consigue hacer un súper entrenamiento en un mal día

Después de haber estado trabajando para mejorar mi capacidad de mantener una mayor velocidad durante más tiempo me tocaba salir a correr 15 rápidos kilómetros. Estaba convencido de que iba a batir mi mejor tiempo en esa distancia o, al menos, de que conseguiría parar el cronómetro muy cerca. Después de una lesión, y con dificultades para encadenar entrenamientos de calidad, ese día iba a ser un punto de inflexión para recuperar buenas sensaciones, pero, en lugar de eso, la salida fue una travesía agónica en la que me sentí sin fuerzas desde el kilómetro 8. Tuve que arrastrarme lentamente y con dificultad desde el kilómetro 10 hasta el 15 ¡Y la cita con La Pretoriana solidaria, con sus más de 66 kilómetros, ya estaba a la vuelta de la esquina!

Vas a tener días malos, ya te lo digo yo. Días de esos en los que no salen las cosas como las tenías planificadas y se te van a echar encima las sensaciones y los pensamientos negativos. En mi mal día, que te cuento en el párrafo anterior, sentía que en las piernas a duras penas disponía de las fuerzas necesarias para mantenerme en pie. El pensamiento que venía a mi cabeza una y otra vez era «¿Cómo voy a poder acometer 66 kilómetros si no puedo correr ni tan siquiera 15?». Bueno, ya veremos despejada esa duda en unos días. Mientras tanto, deja que te cuente más de aquel súper entrenamiento. Sí, lo llamo súper entrenamiento porque, si bien es cierto que no entrené como esperaba, si que pude sacar provecho de ese mal día y entrenar otros factores que solemos descuidar. A continuación te detallo los puntos que yo saqué en claro.

Entrena un aspecto distinto: En el momento que comprendí que no iba a cumplir con mi objetivo marcado para aquel día, decidí que tenía que aprovechar la salida para entrenar algo distinto. Cuando practicas para una prueba de resistencia, en pocas ocasiones tienes la oportunidad de manejar sensaciones que hay que gestionar el día de la verdad, porque la batalla contra el cansancio muscular, y contra los pensamientos que te exhortan a parar y descansar, suelen darse en los últimos kilómetros, y estos no se corren habitualmente en entrenamientos. Aquel día tuve la ocasión de mejorar mi mentalidad, aprendí a construir pensamientos útiles para los momentos en los que me siento desfallecer, y aprendí también a correr acompañado de una mayor fatiga muscular.

Busca una explicación: Descanso insuficiente, mayor temperatura, viento en contra, terreno más exigente al habitual, problemas de equipamiento, mentalidad negativa… Sólo un mal día te va a enseñar donde hay algo que no estás haciendo todo lo bien que pudieras y donde tienes margen para mejorar. Aprovecha la oportunidad, analiza el motivo por el cual las cosas no han funcionado como esperabas, y busca la solución que tienes que aplicar. Ha ocurrido algo nuevo, y ahora tienes una fascinante tarea por delante que te va a ayudar a conocerte mejor ¿Quien dice que los deportes de resistencia son monótonos o aburridos?

Mejora tu seguridad en ti mismo: Seguro que te he parecido un tipo muy positivo ¡Pues no lo soy más que tú mismo! Como ya te he explicado, los primeros pensamientos fueron de fracaso e inseguridad, pero estoy convencido de que, independientemente de nuestro grado de optimismo, vamos a coincidir al 100 por 100 en esto que te digo ahora: Esos primeros pensamientos no me iban a llevar hasta la meta de La Pretoriana solidaria. No tuve otra opción que cambiarlos, y cargarme con unos nuevos, mejores y más productivos. Lo pasé mal, te lo aseguro, pero al final del día la sensación fue de satisfacción y de progreso. Y lo mejor de todo ¡lo conseguí por mí mismo!

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