El objetivo del año contra la boda del año

Además de la lesión del gemelo izquierdo, se ha sumado otro factor para renunciar al último y más importante objetivo del año. Justo antes de sufrir la rotura fibrilar, mi compañero de trabajo me invitó, junto a otros compañeros, a festejar con él en el día de su boda y, claro, a estos eventos uno va a pasarlo bien, no a sufrir como se sufre en una carrera de ultra distancia. Por tanto, tengo diversión, comida, charla y copas de un lado de la balanza, y del otro, el rigor y la dificultad de correr 66 kilómetros. Si la lesión no diera lugar a dudas de la imposibilidad de afrontar mi reto, ya habría confirmado mi asistencia al enlace, pero parece que la recuperación del gemelo avanza todo lo bien que esperaba, y me va a tocar elegir entre el objetivo del año y la boda del año.

¡Lo cierto es que no quiero renunciar a ninguno de los dos!

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