El signo de Athenea

Koiway

Cuando mi hija Athenea tenía tres años, en muchas ocasiones, jugaba a entrelazar los dedos de sus manos de una manera imaginativa y que entrañara cierta dificultad. Cuando conseguía una figura que le parecía lo suficientemente complicada me la mostraba y me decía: “Papá ¿tu eres capaz de hacer esto?”. Hay varios detalles, más allá de aquellos que son evidentes entre cualquier padre y su hija, que simbolizan la relación existente entre Athenea y yo. Por ejemplo, los dos llevamos siempre una pulsera idéntica en la muñeca, aunque son pocas las personas que se suelen percatar de ello. Fue en aquella época, cuando Athenea inventaba figuras imposibles con sus dedos, cuando le pedí que ideara un signo que yo pudiera ejecutar al entrar en meta y, de esta manera, hacer referencia a nuestra relación en ese momento tan significativo.

Mi mayor motivación para establecer mis retos, y para trabajar con la finalidad de conseguirlos, es inculcar a mis hijos, Athenea y Leonardo, un espíritu trabajador; convertirme yo mismo en un ejemplo para ellos, enseñarles que, con un esfuerzo bien orientado, ellos pueden conseguir aquellas metas que se propongan, por difíciles que les parezcan. Ese signo que inventó mi pequeña, con tan solo tres años, se convirtió en mi manera de decirle a mis hijos “Si yo puedo hacer esto, imaginad lo que podéis hacer vosotros, que sois mejores que yo.” Este es su significado, y así es como nació el signo de Athenea, el cual luzco orgulloso, siempre que puedo, para ella y para Leonardo.

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