Origen de tu energía I: ¿Conoces esa pequeña batería llamada ATP?

Koiway

Seguro que ya sabes que tus músculos son los encargados de mover ese cuerpo tan hermoso que tienes. El combustible que estos demandan es una molécula que se llama adenosin trifosfato. Se le llama así porque está formada por cosas muy raras: una cadena de adenosina y tres grupos de fosfato (de ahí lo de trifosfato). Como tiene un nombre muy feo, si te parece, nosotros la llamaremos ATP, que así queda más cortito y sigue molando lo mismo.

Bien, pues resulta que nuestro organismo realiza un truco de mágia fantástico con ATP, se llama hidrólisis, y consiste en separar al último de sus tres grupos de fosfato del resto de la molécula. Cuando esto sucede, nuestra pequeña batería libera una gran cantidad de energía, que es la que usarán nuestros músculos para contraerse y generar movimiento. Eso sí, tras perder un grupo de fosfato, nuestra pobre molécula ATP se queda extenuada, vacía de energía como una batería agotada, y con tan sólo dos grupos de fosfato, así que ahora pasa a llamarse adenosin difosfato o, entre nosotros, ADP.

Tengo que comentarte algo más. Nuestros músculos tienen poca capacidad para almacenar ATP, muy poca; justo la necesaria para mantener la potencia muscular durante unos 3 segundos, lo cual sería útil para, por ejemplo, correr unos 25 metros. Pero no te apures por esto, que hay vida más allá de esa distancia, pues disponemos de hasta 3 maneras distintas de generar más moléculas ATP con las que seguir surtiendo a nuestros músculos de energía: Se llaman vías metabólicas.

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