Ganar la milla

Ese día Athenea ganó su primera carrera y me envenenó a mí con la idea de competir en la distancia de una milla

Todos los años, en las fiestas de verano del pueblo de mi madre, se celebra una carrera de una milla. Siendo adolescente recuerdo haberla corrido en una ocasión con mucha más pena que gloria. Lo cierto es que la había olvidado, hasta las última vacaciones de verano.

Tres días después de hacer la Subida internacional al pico Veleta, fuimos a descansar al pueblo, dónde ya estaban mis padres. Nada más llegar, nos comentaron que esa misma tarde se celebraba La milla, y a mí me sobrevoló la idea de correrla, pero no estaba recuperado aún del esfuerzo anterior y desistí de hacerlo. Quienes sí que corrieron fueron mis dos pequeños, Athenea y Leonardo, y mi sobrina Marta.

Athenea ya había corrido varias carreras infantiles cerca de nuestra localidad antes de participar en aquella milla urbana y había consiguiendo un segundo puesto en una de ellas. En esta ocasión, dónde el número de participantes era menor, tenía posibilidades de hacer una buen papel, y así fué. Ese día Athenea ganó su primera carrera y me envenenó a mí con la idea de competir en la distancia de una milla.

Me propuse participar en la siguiente edicion de esta pequeña carrera, con el objetivo de quedar entre los tres primeros de la general e incluso ganarla en mi categoría, así que ya tengo nuevo desafío. Hoy es el primer día de entrenamiento para mi primera milla urbana ¡A por ella!

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